El comedor daba al jardín y era “propiedad” de Raquel –según su particular decisión unilateral–. El jardín se conserva sin grandes variantes y sus muebles recobraron recientemente sus colores originales. En esta planta también hay una pequeña cocina.
El estudio de Forner se hallaba en la planta alta, manteniéndose hoy en su estado original. El dormitorio, de dimensiones normales, también se encontraba en este piso.
El jardín de la terraza era “propiedad” de Bigatti con plantas florales. Allí jugaban los sobrinos del matrimonio.
Al fallecer Raquel el inmueble fue convertido en casa-museo, tal como ella lo deseara. Se respetó, casi en su totalidad, la estructura original. Sólo se efectuaron pequeños cambios de modo que quienes suelen frecuentar la Fundación, ya sea para investigar, consultar la biblioteca especializada, etc., cuentan con un lugar que les permite realizar sus tareas con mayor comodidad.
Además del interés por la obras de Forner y Bigatti, los visitantes se muestran sumamente atraídos por el diseño de la casa que fue escandalosamente moderna en 1936 y sigue siendo una rareza arquitectónica en pleno corazón de San Telmo.